Entre el 2 y el 6 de febrero, nuestro alumnado de Secundaria vivió una experiencia que difícilmente olvidará. El viaje a Formigal ha sido mucho más que una salida escolar: ha sido una semana de convivencia real, superación personal y momentos compartidos que fortalecen al grupo de una manera muy especial.El tiempo nos recibió con nevadas incesantes durante prácticamente toda la semana. Lejos de desanimarnos, la nieve constante fue preparando unas pistas espectaculares. El sol solo apareció el viernes, pero lo hizo en el momento perfecto: tras varios días de intensas nevadas, disfrutamos de una jornada luminosa que se convirtió, sin duda, en uno de los mejores días de esquí que se pueden vivir.Cada día en la estación fue una combinación de aprendizaje, esfuerzo y diversión. Los alumnos mejoraron su técnica, ganaron confianza y descubrieron que, cuando se apoyan unos a otros, los retos se superan mejor. El deporte al aire libre, en plena naturaleza, no solo fortaleció su condición física, sino que también les permitió desconectar, respirar aire puro y recargar energía a nivel mental y emocional.Más allá de las pistas, la convivencia ha sido uno de los grandes regalos del viaje. Compartir habitaciones, risas, pequeños retos y experiencias nuevas crea vínculos que en el aula tardan meses en construirse. Estos días intensos ayudan a reforzar amistades, integrar mejor a todos y generar un ambiente más sano y cercano entre los distintos cursos.Regresaron cansados, sí, pero felices, orgullosos de lo vivido y con recuerdos que permanecerán mucho tiempo. Experiencias como esta demuestran que aprender también es salir, convivir, superarse y crecer juntos. Sin duda, una semana que deja huella.Alice PallarésHead of Secondary